Lunes, 12 de agosto

La tormenta que anunciaban no acabó llegando. Por la noche he oído algún trueno pero nada especial. No puedo tener el cucu quieto, así que decido seguir mi camino puesto que no hace tan malo. Había quedado con Kim para desayunar, pero no tenía muy claro dónde…

Le encontré y me llevó a su casa. Conocí a su padre y desayunamos juntos, entre tortuosas y divertidas charlas en un inglés que no entendíamos. Sin duda un gran tipo.

El bueno de Kim tras despedirnos

El otro desayuno es un pequeño ascenso de un kilómetro más o menos, que subo con facilidad. Pero al bajar… No han pasado ni dos horas y estoy muerta de hambre. Ups, eso solo significa una cosa: se viene la fatiga.

Ya tardaba en llegar, así que lo mejor es relajar y hoy hacer lo mínimo. Me acurruco en un bar, en un McDonald’s… Aunque pedir aquí un café resulte un ojo de la cara.

Aún me está doliendo


Martes, 13 de agosto

Estoy muy cerca de Basil, hoy pasaré el día por ahí y en modo relax, que debo recuperar energía cuanto antes. En Basil descubro 2 cosas: que llegar a la estación de tren es una locura (ahí me deshago ya de los francos suizos) y que no es una ciudad para bicis.

Probablemente la mejor vista de Basil

Preciosa maqueta en el paseo

Los tranvías que no sé de dónde salen y por qué hay tantos. Los otros ciclistas. Las motos. Las personas que cruzan por mitad de la carretera aleatoriamente, como si los pasos de peatones fueran de mentira. Los cruces sin semáforos. Parecía la india el centro de la ciudad. Terrible. Entre agobios y asegurarme de no ser atropellada salgo de la ciudad, y con muchas ganas.

Miércoles, 14 de agosto

Abandono Suiza definitivamente para adentrarme en Francia. He hecho un croquis maravilloso para que se entienda mejor:

Aqui hay triple frontera (línea rosa) y, al salir de Basilea paso a Francia y mañana a Alemania. Acabaré zig-zageando en la frontera seguramente (línea azul).

Lo primero que hago al despertar es ir al Lidl y volver a fliparlo pero para bien, con los precios. Esto sí, esto es otra cosa. ¡Ahora con 10€ me llevo el doble de compra!

En la orilla alemana del río Rin, continuo el viaje en una jornada que ya no me pesan tanto las piernas. El descanso se a notado (también ayuda que todo sea plano y las pistas están en bastante buen estado).

Dentro de las pequeñas vaguadas que se forman, suele haber miradores como este

¡Tenía que hacer uso de mis prismáticos que no he traído!

El goteo constante de otros y otras cicloturistas no deja de cesar. En concreto me encuentro a uno, me dijo su nombre pero no lo recuerdo, era muy raro. Estuvimos charlando y compartiendo unos kilómetros hasta que él fue a descansar a un hostal, por que estaba medio enfermo.

También hacía acampada libre, un hombre de unos 50 años de camino a Hamburgo

Cerca de ahí decido acampar y, cerca de donde estoy ahora hay un parque de atracciones que no parece muy pequeño. Mañana me acercaré a verlo desde fuera a ver qué hay por ahí…

Europa-Park (Rust, Alemania)

Y tras hoy superar los 700km… ¡A dormir!

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